Ya no existe seguridad en el trabajo, no hay lealtad entre las partes: ni de los empleadores, ni de los trabajadores, las empresas trabajan con personal en misión, contratistas, subcontratistas, tienen relaciones con ellos que están sujetas exclusivamente a sus intereses y necesidades cada vez mas puntuales; los trabajadores venden su fuerza de trabajo sin comprometer su pertenencia, se la venden al mejor comprador y en el momento de la mejor oferta.
La demanda de trabajo supera cada vez más la oferta, lo que agrava la situación, cada día hay más gente que trabaje por menos paga, por la necesidad de trabajar para sobrevivir; este ambiente enrarecido por las actuales formas y condiciones de trabajo genera deslealtad, cultura del “todo vale” y perversidad en las relaciones laborales, personales, comerciales y sociales.
De alguna manera, en Colombia, la gran brecha en la oportunidad y calidad de la educación pone en desventaja laboral a las población que no han tenido la oportunidad de educarse con tecnología y herramientas informáticas, en una sociedad donde el trabajo cada vez más se basa más en ellas. Los trabajadores que han tenido la oportunidad y el privilegio de contar con tecnología y herramientas informáticas en su educación, ante la gran oferta de trabajadores y la intensa competencia laboral, deben trabajar por menos dinero e ingeniárselas para lograr y mantener “trabajo digno”.
Estos cambios en las condiciones y formas de trabajo, en las condiciones de nuestro pais, aumentan el riesgo psicosocial a nivel laboral en quienes trabajan en estas condiciones, y en los desempleados por estar desempleados o sub empleados, mantienen en ebullicion el clima social.
